La Liga
Lautaro Martínez es el elegido. Muchos le sitúan como el relevo natural de Luis Suárez y todos hablan maravillas de su posible compenetración con Leo Messi. Pero, ¿porqué Laurato iba a triunfar donde tantos otros fracasaron antes?
Lo cierto es que jugar con Messi no es fácil. Tienes que conectar con él en el plano personal y futbolístico. No basta con ser muy bueno, como Griezmann, o muy técnico, como Coutinho. Para entenderse con Messi hay que cumplir una serie de requisitos que van más allá de la lógica futbolística.
Porque Leo es un líder peculiar, capaz de absorber todo el juego del Barça. A su vez es un gran facilitador, pero hace falta entenderle para beneficiarse de los huecos y ventajas que genera. Luis Suárez lo hizo desde el primer día, sin ser un virtuoso con el balón supo ganarse su espacio junto a Leo. También lo hizo Neymar. Pero muchos otros fracasaron, como Ibrahimovic o Dybala, incapaces de ser ellos mismos y algo eclipsados por el diez.
“A Lautaro le va a ser complicado jugar con Messi”, declaró hace poco Javier Saviola, conocedor del fútbol argentino y del Barça. Más allá del periodo de adaptación, no se puede asegurar que el todavía delantero del Inter vaya a cuajar junto al mejor jugador del mundo, por muy compatriota que sea. Messi necesitan socios que le entiendan como Jordi Alba o amigos que le arropen como Luis Suárez. En caso de llegar a Can Barça, Lautaro tendrá una doble tarea, por un lado la de suplir poco a poco a un goleador de leyenda como el uruguayo y por otro ir calando en el ecosistema tan especial de un Messi que avala su fichaje, pero que luego tendrá que aprender a compenetrarse con él en el campo.
Ambos se conocen de la selección argentina, y todo hace indicar que el encaje sería ideal. Pero el Barça es un equipo peculiar y no siempre todo acaba ocurriendo tal como parece.
